Yamila Palacios

En Rojas, la mujer policía protegida por el poder es una bomba de tiempo

Las autoridades buscan enfriar su situación, pero ella sigue elevando la temperatura con amenazas y balas al aire en Rojas.

Por estas horas, funcionarios políticos y policiales buscan evitar que la oficial Yamila Palacios active el mecanismo de esta bomba, que si explota, hará salir volando de sus puestos a más de uno de ellos.

Cabe recordar que hace unos días fue denunciada por haber armado una causa contra unos jóvenes por un supuesto robo de cubiertas de una gomería, cuando el propio comerciante declaro que son las cubiertas que se dejan afuera para ser retiradas como residuos.

Luego de esto comenzaron a reaparecer otros casos donde esta agente, habría cometido algunos excesos en el ejercicio de su función.

Con la causa visibilizada en la opinión pública, estaría desde hace unos días, con una licencia forzada, como un intento de dejar que el paso de los días saque el tema de los medios.

Precisamente son estos canales de información los que reciben las denuncias, ya que una de las víctimas de la causa de la gomería es sobrino de un reconocido periodista oriundo de Rojas que desarrolla sus actividades profesionales en La Plata y Buenos Aires.

Y la oficial Palacios está haciendo saber por todos los lugares que frecuenta, como una forma de velada amenaza, que si la sancionan, va a decir muchas cosas que harán que media Comisaría se vaya con ella, además de algún funcionario del municipio local que la protege afectuosamente.

También se habría expresado en un negocio de comidas (rotisería) que guardaría un par de “balas” para el padre y el tío del joven detenido por ella en la gomería. Mientras, la sufren los vecinos de su domicilio, ya que estaría practicando tiros al blanco y sería frecuente oír sus disparos al aire en las madrugadas.

Y en el colmo de los desatinos, antes de fin de año la condecorarían por su desempeño en operativos recientes. De suceder esto, sería una gran mancha para la institución y un golpe bajo a las buenas personas que la integran.

Entre esos operativos seguro no se cuenta un allanamiento en el que se equivocó de domicilio volándole la puerta a un señora que vive sola, era ajena totalmente a cualquier ilícito y aún sigue intentando que alguna autoridad la escuche en su reclamo.

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