Hay festejo

A un año de abrir en Pergamino, “La Juana” se agranda y suma nuevas propuestas

Juana Urteaga.
Juana Urteaga.

A un año de la apertura en Pergamino, Juana Urteaga celebra la consolidación de su proyecto con la mudanza total de la producción y una propuesta ampliada que suma eventos, emprendedores y experiencias culturales. Este sábado 25, el aniversario se festeja con DJ en vivo y una edición especial de pastelería para degustar en el lugar.

Juana Urteaga estudió pastelería con Osvaldo Gross, pero en lugar de quedarse en la gran ciudad eligió volver a su lugar en el mundo: Conesa, un pequeño pueblo rural del norte bonaerense, cerca de Rosario. En plena pandemia, transformó el garage de su casa en un take away y empezó vendiendo porciones de chocotorta. Lo que comenzó como un proyecto casero hoy es una pastelería boutique artesanal. El año pasado decidió ir por más y abrió un local en Pergamino.

A tan sólo un año de esa apertura y junto a su socio, Augusto Scalbi, decidieron mudar todo el proceso productivo a Pergamino, donde también ampliaron la propuesta con eventos, un espacio para emprendedores y hasta un taller literario.

Este sábado 25 los festejos van a incluir música en vivo con un DJ, sorpresas y una edición especial de productos dulces para degustar ese día.

Emprender implica mucho más que una buena idea: requiere combinar distintas habilidades, desde lo creativo y productivo hasta la gestión, la comunicación y la capacidad de adaptarse constantemente. Pero también necesita de un capital inicial que permita poner en marcha el proyecto, sostenerlo en el tiempo y acompañar su crecimiento. Sin ese respaldo, incluso las mejores ideas pueden quedar a mitad de camino”, destaca Juana.

Para este año, su objetivo es seguir creciendo. Planea sumar cursos, talleres y nuevas propuestas gastronómicas, sin perder el foco en lo esencial. “Nuestra carta de presentación sigue siendo la calidad y lo artesanal”, asegura.

El nuevo local se llena cada fin de semana con un público que busca esa combinación de tradición y tendencia: rolls de canela, cheesecake de pistacho, Red Velvet, pavlova, cremonas, budines y cookies. A eso se suma la participación de emprendedores que encuentran en las ferias —organizadas en la galería colonial de La Juana— un espacio para mostrar sus productos y potenciar la producción artesanal local.

Sobre el espíritu de su emprendimiento, Juana lo resume con claridad: No es simplemente un lugar de trabajo. En cualquiera de los dos locales me pueden encontrar a mí entre las mesas o detrás del mostrador. La gente viene a merendar y percibe la buena energía y el ambiente familiar que hay detrás de todo esto”.

Detrás del fenómeno hay algo más que talento: una historia atravesada por el trabajo y el afecto. Su mamá, Karina, y su abuela, Emma —la nonna que trabajó desde muy chica— son parte esencial del proyecto y de esa identidad donde el hacer también es una forma de dar.

Mi marca es un espacio donde siempre se va a destacar lo artesanal, pero con una mirada fresca, que a la vez te permite encontrar sabores que evocan recuerdos, como si siempre estuvieras volviendo a casa. Como una abuela que te dice ‘comete otro pedacito’”, explica Juana.

En cada receta, en cada aroma que sale del horno, hay una idea que atraviesa todo el proyecto: cuando el trabajo se hace con amor, también puede ser una forma de cuidar y de reunir.

Mientras muchos jóvenes eligen mudarse a la gran ciudad para desarrollarse profesionalmente, Juana apuesta por sus raíces y decide crecer desde su lugar, acercando a los pergaminenses una propuesta propia, con identidad y valor local.

 

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