Se sacan chispas

La interna peronista quedó aún más expuesta ante los dichos del comediante Donato Cignoli

Alejandro Masague.
Alejandro Masague.

Tras el repudio inicial, las diferencias dentro del Partido Justicialista quedaron expuestas. Alejandro Masague pidió diálogo, pero Samuel Di Maio lo acusó de “cómplice” y exigió acciones concretas.

El concejal Donato Cignoli quedó en el centro de la polémica tras un comentario en redes sociales que generó un amplio rechazo por su contenido y luego intentó salir bien parado diciendo que había sido apenas un chiste de mal gusto.

A partir de esos dichos, sectores vinculados al Partido Justicialista emitieron un comunicado en el que advirtieron sobre la gravedad de naturalizar discursos violentos en el ámbito político, abriendo un nuevo foco de tensión en la escena local.

Sin embargo, la reacción del peronismo no fue homogénea. El concejal opositor Alejandro Masague calificó los dichos como “fuera de lugar” y sostuvo que Cignoli “no dimensionó lo que dijo”.

Además, cuestionó que “no estuvieron a la altura de la investidura”, aunque dejó abierta la posibilidad de diálogo al afirmar que “se tomaría un café” con el edil para intercambiar ideas.

Esa postura fue duramente cuestionada por el dirigente peronista Samuel Di Maio, quien salió al cruce con un comunicado en el que repudió “con contundencia esta violencia de odio” y exigió responsabilidades. “Masague no es moderado: es cómplice. Banalizar un crimen de odio con un café es indigno”, expresó, en referencia directa a sus declaraciones.

En su pronunciamiento, Di Maio fue más allá y sostuvo que los dichos de Cignoli podrían encuadrarse como incitación al odio, además de cuestionar el silencio de sectores del peronismo local. “No les pido un café: les exijo que defiendan a los propios o se hagan a un lado”, afirmó, en un mensaje que también apuntó contra la conducción partidaria.

En paralelo, Cignoli había pedido “disculpas sinceras”, calificando sus expresiones como “un chiste de mal gusto” y reconociendo que “la intención no borra el impacto”.

Sin embargo, la controversia ya trascendió su figura y derivó en una interna abierta dentro del peronismo de Pergamino, con cruces públicos y posiciones enfrentadas sobre cómo responder al episodio. La cuestión seria si hay que castigar al odio con mas odio o buscar la reflexión y el consenso, no solo entre espacios políticos sino también entre concejales que se ven día a día.

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