Andrea, su mamá, una vez más acude a los medios y a la población para conseguir que IOMA realice los trámites y lograr el traslado a una clínica de rehabilitación especializada.
El siniestro fue el 11 de septiembre, Romina Aranda iba en su moto con su hija, cuando Ignacio Ibáñez la chocó a alta velocidad. Desde ahí, los días de la familia de Romina cambiaron rotundamente.
Hoy después de cinco meses ya está lista para poder ser trasladada y comenzar una larga rehabilitación. El lugar indicado es el FLENI.
“Después de un largo proceso judicial, un juez ordenó a IOMA que cubra el tratamiento completo, IOMA aprobó formalmente la derivación por orden judicial, pero hasta el día de hoy no se ha comunicado con FLENI para concretar el ingreso, y está imponiendo condiciones administrativas que no coinciden con las exigencias médicas del centro tratante”, expresó Andrea.
Lo que necesitan ahora es que esto se conozca así finalmente la obra social concreta la internación. “En las lesiones cerebrales, cada semana sin rehabilitación intensiva significa menos posibilidades de recuperación funcional, No estamos pidiendo un privilegio, estamos pidiendo que se respete un fallo judicial y el derecho básico a la salud”, completó.