Villa La Angostura está en el sur de Neuquén, sobre la margen norte del lago Nahuel Huapi, en plena cordillera patagónica. Se llama así porque ahí se angosta la Península de Quetrihué.
Es un pueblo chico, de unos 12.000 habitantes en invierno que sube a 35.000 en verano, rodeado por tres cerros: Bayo (1782 msnm), Inacayal (1840 msnm) y Belvedere (2000 msnm). Tiene la escala justa para recorrerla sin apuro y los que buscan pasajes a Villa La Angostura evitan el vértigo de Bariloche, que queda a solo 80 kilómetros, pero parece otro mundo.
El Bosque de Arrayanes es su atractivo más famoso y con razón: es el único bosque puro de arrayanes en el mundo que se puede visitar. Está en el extremo sur de la Península de Quetrihué, dentro del Parque Nacional Los Arrayanes (creado en 1971, 1796 hectáreas). Los arrayanes tienen corteza color canela, suave y fría al tacto, y algunos ejemplares superan los 600 años de edad y los 25 metros de altura.
National Geographic lo incluyó entre los mejores destinos de trekking del sur de Argentina. Se llega caminando (12 km desde Bahía Brava, sendero entre coihues, ñires y cipreses, con lagunas en el camino), en bicicleta, o en catamarán desde el Puerto de la Villa. Se puede combinar: ir caminando y volver en barco, o al revés.
El Cerro Bayo está a 9 kilómetros del centro. En invierno es centro de esquí (los expertos lo consideran uno de los que tiene mejor vista del mundo). En verano se puede subir para hacer trekking con vistas panorámicas al Nahuel Huapi. Camino al cerro, un sendero corto entre coihues lleva a la Cascada del Río Bonito, de 36 metros de altura.
Puerto Manzano es la zona residencial más linda, porque incluye una península con playas sobre el lago, senderos cortos y opciones para navegar. El Lago Correntoso tiene playa de aguas más templadas y la naciente del Río Correntoso, considerado uno de los más cortos del mundo, es famoso por la pesca con mosca. El circuito se completa con miradores (de la Mansa, del Norte), cascadas (Ñivinco, Inacayal) y la Ruta de los Siete Lagos que conecta con San Martín de los Andes.
En el casco histórico, destacan la Capilla de la Asunción (construida en piedra, troncos y tejuelas en los años 30), el Hotel Angostura, el Museo Histórico Regional y las bahías Mansa y Brava como paseo costero.
Y no nos olvidemos de lo más importante, porque recorrer semejantes paisajes siempre da hambre. El pueblo tiene chocolaterías, cervecerías artesanales, ahumaderos y restaurantes con cocina patagónica. Entre los ingredientes más destacados se encuentran la trucha, el cordero, el ciervo y los hongos de bosque.
Villa La Angostura funciona las cuatro estaciones. Tenés actividades para todos los gustos: desde esquí y nieve en invierno hasta trekking y playas de los lagos en verano. También encontrás colores increíbles en otoño (las lengas se tiñen de rojo y naranja) y bosques en silencio en primavera. No importa la época del año, visitar Villa La Angostura siempre es una buena idea.